Te voy a ser sincero, a mí me costó muchísimos años darme cuenta de esto que te voy a compartir justamente a continuación. Sin embargo, hubo un momento en el que lo vi clarísimo y mi manera de relacionarme con el mundo del trading y las apuestas cambió por completo. Básicamente nos divorciamos 😉

Como seguramente ya sabrás, todos los sistemas de trading y de apuestas arrojan periodos con resultados negativos. ¡Todos! ¡No hay ninguna estrategia 100% infalible! Bueno sí, hay una estrategia con la que NO pierdes seguro, y es no arriesgando ni un solo euro en este tipo de negocios. Pero este no es el tema del que te quiero hablar ahora. Lo que descubrí y que transformó mi vida no tiene nada que ver con el trading ni con las apuestas en sí, sino con el funcionamiento del cerebro humano. Existen numerosos estudios sobre neurociencia aplicada a la toma de decisiones financieras, cada vez más afortunadamente. Estas investigaciones revelan que nuestro cerebro tiende a ver la realidad de una manera distorsionada, es decir, que existe una gran diferencia entre lo que realmente sucede y la manera en la que nosotros interpretamos lo sucede. Estas desviaciones es lo que la ciencia ha venido denominando sesgos cognitivos.

Vamos al grano…

La cuestión es que uno de los sesgos cognitivos más reveladores (hasta la fecha se han descubierto más de 200) nos lleva a percibir las pérdidas proporcionalmente mucho más dolorosas que las satisfacciones que se derivan de las ganancias. ¿Qué quiere decir esto? Básicamente significa que una pérdida y una ganancia de la misma cuantía NO desencadena la misma intensidad de dolor o satisfacción, respectivamente, sino que la pérdida causa un impacto relativamente mayor. Es decir, hablando en términos más coloquiales, nos jode muchísimo más una pérdida que la gratificación que obtenemos de una ganancia de la misma magnitud ¿Me explico?

De aquí que nos resulte tan complicado aceptar las pérdidas y nos veamos motivados a intentar recuperarlas cuanto antes. Y lo peor de todo es que a medida que ésta se hace más grande, más comportamientos impulsivos e irresponsables llevamos a cabo. Cuando un trader o un apostador entra en este círculo llega su perdición. Y lo peor de todo llega cuando se cree que puede cambiar su biología. Por supuesto, el ser humano es sumamente poderoso; soy el primero en considerar que somos capaces de casi todo, pero cuando nos corresponde ser humildes debemos reconocerlo y no empeñarnos en tirar una pared de hormigón a cabezazos. Hay algo que se conoce como herencia cultural y biológica que lleva acompañándonos muchos siglos. Es de sabios reconocer que las posibilidades son ilimitadas, pero nuestra capacidades como seres humanos son limitadas. La ley de la gravedad está presente para ti y para mí, por más que estudie, medite o repita unos cuantos mantras cada mañana, no voy a poder despegar los pies del suelo más que unos pocos segundos, al menos no hoy en día con nuestros conocimientos sobre Física y con nuestro nivel de consciencia actual.      

El trading y las apuestas NO son juegos de azar, son negocios escrupulosamente estructurados de naturaleza puramente determinista. Esto quiere decir que no tiene nada que ver con la suerte, pues de ser así, los participantes podrían contar con alguna opción de poder ganar. Este tipo de negocios o juegos (como los quieras llamar) fueron creados y son promocionados porque reportan unas ganancias ciertas y descomunales a sus creadores y a todos aquellos que se ponen al servicio de los mismos. La probabilidad de que estas corporaciones pierdan dinero con estos negocios es prácticamente nula, justamente la misma probabilidad de que tú y yo ganemos dinero participando en ellos.   

A raíz de tomar la decisión de alejarme del trading y las apuestas comencé a experimentar una sensación de libertad como nunca antes lo había sentido. Es curioso como cuando dejas de perseguir modelos de vida idílicos, te das cuenta de que estabas muchos más cerca de lo que realmente estabas buscando. La pregunta es: ¿cómo te gustaría vivir? Fíjate que no te estoy preguntado cómo lo vas a conseguir. Simplemente te he preguntado «¿cómo te gustaría vivir?». Por favor, reflexiona acerca de esta cuestión porque puede que ya mismo, o quizá haciendo una pequeñas y sencilla cosas puedas empezar a vivir como quieres. ¡Ay, amigo/a! ¡Cuánto nos complicamos! A veces nos metemos en unos líos… ¡Estás a tiempo! Haz una mirada honesta y pon todas las cartas sobre la mesa (familia, amistades, aficiones, habilidades,…), porque quizá puedas empezar a vivir esa vida que tanto deseas mucho antes de lo que te imaginas; sin arriesgar tu dinero, sin consumir tu tiempo y sin sufrir.

Un buen día, tras un intenso momento de reflexión, me di cuenta de lo apacible que resultaría vivir sin estar todo el día especulando acerca del futuro (qué harán las acciones de Amazon, qué equipo marcará el próximo gol,…). Me propuse no lamentarme por lo sucedido, ni tampoco preocuparme por lo que sucederá mañana. Algo tan simple puede cambiarte la vida. De hecho, algo tan simple es lo que te devuelve a la vida.

Estás aquí para ser feliz 😉 

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