Cada vez son más las personas que piensan en utilizar el trading o las apuestas como mecanismo de autoempleo. Esto mismo es lo que mi hermano y yo pensamos en el año 2007. Personalmente, en aquel entonces consideraba que dedicarse en cuerpo y alma a este tipo de negocios se trataba de una decisión muy valiente, e incluso muy inteligente. El entorno laboral y profesional cada vez parecía más incierto. Así que, ¿qué podía haber mejor que ganar dinero desde cualquier parte del mundo dedicando un ratito cada día? La idea de obtener ganancias del trading o de las apuestas, indudablemente, resultaba una alternativa muy atractiva para dos jóvenes a punto de terminar la carrera de Economía, por lo que esta actividad fue tomando cada vez más peso en nuestras vidas.

Fueron pasando los años y, a pesar de dedicarle un montón de horas al estudio y al entrenamiento, ninguno de los dos lográbamos obtener ingresos ni con el trading ni con las apuestas. Claro que tuvimos algunos meses positivos, ¿quién no? Pero por más que asistíamos a cursos y nos esforzábamos en aplicar lo aprendido, el balance total resultaba claramente negativo. Así pasamos una larga temporada, hasta que varios años después reconocimos nuestra propia ignorancia y la naturaleza de este tipo de negocios. En éstos siempre ganan los mismos, debíamos apartarnos cuanto antes o echaríamos a perder nuestras vidas.

Mi hermano decidió dejarlo de inmediato. Yo, sin embargo, seguí mi andadura por los mercados cotizados y por el mundo de las apuestas deportivas. También probé algunas estrategias en la ruleta. Me propuse lograr el sueño por el que un día había decido luchar y sin darme cuenta entré en una espiral obsesiva que me llevó casi a la locura. Cuando era indeciso pasaba infértiles temporadas castigándome a mí mismo por mi cobardía, cuando me obcecaba con una estratregia me encerraba durante intensas jornadas en mi habitación ejecutando sin éxito un sinfín de operaciones y apuestas, cuando me inundaba la rabia gritaba enfurecido a los cuatro vientos mis desgracias, cuando caía preso de la impaciencia tropezaba reiteradamente en la misma piedra, etcétera, etcétera. Si has experimentado alguna situación parecida a las que describo, creo que deberías valorar seriamente la posibilidad de alejarte de este sórdido mundo del trading y las apuestas. Toma tu pasado como una oportunidad para aprender y no mires atrás, estás a tiempo de reconducir tu vida en una dirección mucho más próspera y satisfactoria.

SI ALGO TE TRAE DE CABEZA, PREGÚNTATE SI ESTÁS HACIENDO LO MÁS ADECUADO

Cuanto más escarbes en la dirección equivocada, más hondo será el hoyo del que tarde o temprano tendrás que salir. Por eso es tan importante que decidas dejar el trading y las apuestas cuanto antes, sobre todo si te están provocando algún sufrimiento. De hecho, sería muy sabio por tu parte abandonarlo, incluso antes de que empieces a notar que puede suponerte un problema.

Quiero que sepas que, como ser humano que eres, más pronto que tarde los efectos del miedo y la codicia empezarán a tomar partido en tus decisiones financieras, si es que no lo han hecho ya. Esto significa que te resultará sumamente complicado mantenerte centrado y equilibrado. Es decir, cuando estés operando o apostando serán tus emociones las que decidan por ti. ¿Crees que puedes entrenarlo? Yo también lo creía, y hasta cierto punto experimenté una cierta evolución. Sin embargo, ni yo ni ninguno de los traders y apostadores con los que me relacioné fueron capaces de participar en este tipo de negocios de una manera absolutamente aséptica, finalmente TODOS en algún momento dejaban de comportarse como se habían prometido previamente. Entonces,… ¡Adiós!

 

Durante buena parte de mis años como trader y apostador todos mis esfuerzos los centré en aprender a neutralizar los impulsos motivados por el miedo y la avaricia. Sin embargo, aunque hubo periodos en los que pude saborear la gloria, no tardaba en volver a comportarme de una manera errática e incontrolada. Desconozco si a ti te sucede lo mismo que me sucedía a mí, de lo que estoy convencido es de que si en alguna ocasión has operado o apostado sin respetar tus propias normas (cantidades, tiempo,…), probablemente vuelvas a pasar por lo mismo, salvo que dejes ya mismo de exponerte al peligro. Basta con que te suceda una vez más para echar todo a perder. Cuando entras en ese estado dejas de ser tú, por lo que las consecuencias ya no dependen de ti. ¡Cualquier cosa puede pasar!

Te invito a que seas honesto contigo y reconozcas cuál es tu situación. No hay decisión más valiente que saber decir «NO» a todo aquello que te debilita. Recuerda que la felicidad nunca la encuentras en el mundo de la forma, y que en el momento que empieces a respetarte a ti mismo estarás en condiciones de atraer toda la abundancia que ya hay preparada para ti.

¡NO TE COMPLIQUES + LA VIDA!

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