<<Todos somos hermanos>>. Esta es la afirmación que repiten constantemente muchos iluminados y ciertos maestros humanistas. Entre ellos se encuentran religiosos, filósofos, científicos, artistas, e incluso banqueros y empresarios. ¡Sí, sí, has leído bien! También hay banqueros y empresarios humanistas, al igual que hay millonarios humanistas.  ¿Te chirría esta idea? Si te resulta extraña, te sugiero que mires a ver qué se esconde detrás de este rechazo, pues es vital que resuelvas este conflicto interno y que comprendas que la profesión que desempeñes o el dinero que ganes no te impide vivir acorde a unos valores nobles.

TODOS A UNA

Cada persona emplea un lenguaje específico y comparte sus reflexiones y vivencias de diferente modo. Un cura desarrollará principalmente su labor en la iglesia, en base a unas determinadas creencias, mientras que un/a profesor/a lo hará en las aulas, siguiendo el currículo de la asignatura y sus propios principios. Lo que resulta innegable es que ambos, si actúan desde el amor, en esencia estarán transmitiendo lo mismo, tanto dentro de dichas instituciones como fuera de ellas.

Querido/a amigo/a, es fundamental que seas consciente del verdadero significado que tienen las palabras que empleas en tu día a día, independientemente del lugar en el que las digas y del receptor de las mismas. No te olvides de que te pasas la vida hablando contigo. Por eso es tan importante que cuides tu lenguaje y que reconozcas el poder que contiene algo tan simple como la palabra. Si no piensas, dices y haces en la misma dirección te estás fallando a ti mismo, y eso es muy duro. La coherencia nace de la honestidad y supone la antesala de la confianza. ¡Casi nada!

TÚ ERES EL PRIMER DESTINATARIO DE TU MENSAJE

Todo forma parte de un mismo Universo, desde las imperceptibles mónadas hasta los inmensos planetas. Te sugiero que tengas en consideración la Ley de la Proporcionalidad y, además, te invito a que investigues y reflexiones acerca de este asunto, porque si utilizas el sentido común llegarás a conclusiones que te acercarán a un nivel de entendimiento mucho más amplio del que estás acostumbrado. La realidad es solo una; de hecho siempre es la misma, somos los seres humanos los que nos empecinamos en tratar de alterarla a nuestro antojo.

Como habrás observado, un equipo de fútbol o de cualquier otro deporte se compone de un grupo de jugadores, un jersey de incontables puntadas de lana y una sociedad de múltiples individuos. Siendo así, pregúntate qué sucede si uno de los jugadores del equipo se lesiona o es expulsado ¿crees que el partido se paralizará o continuará? Te parezca o no apropiado, es muy probable que el partido siga su curso con normalidad. De igual modo, ¿qué sucederá si se descose una puntada de un jersey? ¿Acaso no servirá ya para abrigarse? Ahora, fíjate como la sociedad permanece generación tras generación. Aunque multitud de personas nazcan, se desarrollen y mueran, la sociedad sigue su curso. ¿Te das cuenta? ¡Le importa un pimiento quién viene y quién se va!

En el mundo del trading y las apuestas ocurre lo mismo. Cada día entran y salen de este tipo de negocios multitud de personas. A esta industria no le importa lo más mínimo lo que a ti te pase; si pierdes todo tu patrimonio o si discutes con tu pareja le trae sin cuidado. Lo único que les interesa es nuestro dinero, sin importar las consecuencias individuales que cada uno de nosotros suframos. Es por ello que no dejan de lanzar la red, para seguir atrapando incautos que sostienen la creencia de que esta actividad erradicará su miseria.

Fíjate…

Cuando mi hermano y yo nos dedicábamos a impartir formación a otros traders, recuerdo que en una ocasión nos acercamos a una sociedad de valores y le propusimos formar a los operadores que habían elegido operar con ellos. Hablamos con Enrique, su director. Le comentamos que si los traders estuvieran más capacitados podrían participar de una manera más responsable, y así la entidad contaría con clientes más contentos y más longevos. ¿Sabes lo que nos contestó?

«Vuestra intención es muy noble, pero lo que a nosotros nos interesa es que nos traigais nuevos clientes. Tarde o temprano todos terminan perdiendo. Para que este negocio funcione necesitamos que vayan entrando constantemente nuevos operadores.»

Nos quedamos de piedra…

Poco después conocimos otra sociedad de valores, cuya directora era una tal Cristina. Hablamos con ella y cerramos un acuerdo. Nosotros promocionaríamos su bróker y a cambio recibiríamos una contraprestación económica. La sorpresa llegó cuando a uno de nuestros alumnos le dijimos que si lo que quería era operar con divisas (Forex) era preferible que se buscara otro bróker diferente, ya que la entidad con la que nosotros colaborábamos ofrecía estos productos a precios más elevados que otros. Pues,… No me digas cómo, pero Cristina se enteró. Estas fueron sus palabras cuando me senté frente a ella en su despacho:

«César, para que pierdan el dinero con otros, que lo pierdan con nosotros». 

No daba crédito… Yo era muy joven, tendría unos 26 años. Aún confiaba en que sí se podía ganar dinero con el trading. Me preguntaba: «¿si no hay traders que ganen por qué hay tantos brókers?

Años después, cuando mi hermano decidió dejar por completo el mundo del trading y las apuestas, yo comencé a trabajar como bróker (agente financiero) para una entidad española. Esto me daba ciertos privilegios, como por ejemplo poder ver las cuentas de los clientes. Para un trader con mis aspiraciones era maravilloso. Podía presenciar en tiempo real qué operaciones abrían los traders, cuánto dinero ganaban y perdían, e incluso podría llegar a descubrir algún trader que fuese rentable y del que poder aprender más sobre esta profesión. ¿Cuál fue mi sorpresa? Nadie mostró ser rentable de manera sostenida en el tiempo. La mayoría de los traders (clientes) perdían gran parte o la totalidad de su capital en unos pocos meses. ¡Ojo! ¡No estamos hablando de personas poco cualificadas, eh! El que más o el que menos había leído media docena de libros sobre el tema y realizado algún curso especializado. Muchos de ellos con carrera universitaria y/o con negocios exitosos. Entonces entendí por qué los brókers estaban tan empeñados en captar nuevos clientes, por qué se le daba tanta importancia a la publicidad y al marketing. Efectivamente, como dijo Enrique, para que este negocio funcione es necesario que entren constantemente nuevos operadores.

Esta es la razón por la que la sociedades y agencias de valores, así como las casas de apuestas, destinan auténticas burradas de dinero en publicidad. Promueven programas de afiliados entre traders y tipster, utilizan la imagen de famosos y todo lo que sea necesario con tal de inocular en la masa el deseo de operar en Bolsa o apostar.

Como añadido, en los últimos años he apreciado dos motivadores que han hecho que multitud de personas que nunca habían querido saber nada de este tipo de negocios, se acerquen apresuradamente:

– En primer lugar, la idea de que la inflación se comerá nuestros ahorros. Es cierto, que los Bancos Centrales y la Reserva Federal están imprimiendo dinero de una manera descomunal. Esto, como es lógico, tiene sus implicaciones. Lo que antes podíamos comprar con 1 euro, ahora nos cuesta 1,1 euros, y mañana serán 1,2 euros. El hecho de que el ciudadano de a pié se contagie con esta idea, a menudo le lleva a tomar decisiones precipitadas e impulsivas. Yo me imagino a una persona dentro del agua que va notando como el agua cada vez le va cubriendo más y más. Cuando se siente con el agua al cuello, se agarra a lo que sea y como sea. Pero, amigo/a, fíjate que he dicho «cuando se siente…». Es solo una sensación la que en este caso, como en otros, nos induce a tomar ciertas decisiones. Estoy convencido de que todos los ex-traders y ex-apostadores preferirían haber perdido diez o veinte veces la inflación, que lo que perdieron en sus años como participantes de estos negocios. ¡No te engañes! La inflación está ahí, pero no te preocupes porque sabiendo nadar no te vas a ahogar.

– El segundo motivador que ha llamado la atención de multitud de personas, entre los que se encuentran muchos adolescentes, es la incorporación de nuevos productos, como las criptomonedas. Se trata de un mercado que ha cogido muchísimo protagonismo en los últimos años. Nos han puesto los dientes largos con algunas subidas estratosféricas, pero una vez más estamos ante el mismo perro con distinto collar. Quieren nuestro dinero y ya no saben qué inventarse para engancharnos. A esta creciente gama de productos se le suma la avalancha de casas de apuestas físicas y online, nuevos brókers, campañas de youtubers que dicen ganar mucho dinero con el trading y las apuestas… En definitiva, como podrás apreciar hay un montón de personas interesadas en que dediquemos nuestros recursos en este tipo de negocios. 

Pero…

Después de lo que he visto y vivido, a mí ya me han visto… ¿Y tú, qué piensas hacer?

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